Mas que caminando, iba saltando por las calles. Estaba eufórica, aunque no sabía muy bien por qué. Tal vez confiaba en que su vida en esa ciudad borrara todos sus tristes recuerdos. Tal vez creía que por una vez en su vida podría tener amigos, que sentiría que pertenecía a algún lado. En cambio no se atrevía a pensar que algo podría salir mal. Cada vez que esa idea acechaba su mente, la barría completamente, la obligaba a retroceder y esconderse en lo más profundo de su inocencia. Se negaba a aceptar cualquier fallo. Así que con esa probablemente falsa ilusión, intentó encontrar el instituto. Ahora que se daba cuenta, nunca había ido. Ni siquiera cuando su madre fue a entregar la matrícula….Santo Dios, ¿dónde estaría? Paró sus brincos de golpe y miró a su alrededor como una niña pequeña perdida. Pues iba bien, entonces… Se preguntaba seriamente si llegaría a tiempo, o sería como en todas las otras ciudades y su despiste arruinaría todo su mundo ideal de fantasía. ‘’Mmm…quizás debería preguntarle a alguien… Siempre será mejor que llegar tarde…’’ Observó como un chico cabizbajo de más o menos su edad caminaba detrás de ella y hacia ella. Aparentaba más o menos su edad y también llevaba una mochila, así pues decidió preguntarle dónde quedaba el instituto. Se acercó a él cuando pasaba por su lado, y con voz tímida preguntó:
-O-oye… perdona que te moleste, pero estoy perdida. –Se pasó una mano nerviosa por el pelo.- ¿Sabes dónde está el instituto Yokai? –Lo miró con timidez y se sorprendió cuando, al mirarla, el azul más azul que había visto en su vida la miró con sorpresa.-
Avanzaba lentamente por las calles adoquinadas. No tenía ningunas ganas de volver al instituto, de volver a dar lo que ya sabía de hacía años. Era algo que no soportaba. Niñatos por todos lados que se creían adultos, profesores amargados que descargaban en los niñatos…. Todo era un círculo contiguo. Y él estaba en medio. ¿Y por qué? Siempre se hacía esa pregunta, pese a saber la respuesta perfectamente. La necesitaba. Habían pasado muchos años desde que lo mandaron a esa misión, y aún no había progresado nada. La única y rácana pista que le habían dado es que iría a ese instituto. Y como él ‘tenía’ dieciocho años, podría pasar perfectamente por un adolescente. Miró al cielo durante un instante, y observó que no había ninguna nube… Eso no solía pasar nunca….De hecho, siempre que avanzaba en una misión el cielo se despejaba… Abrió los sorprendidos ojos durante un instante, y el cielo no pudo mantener su mirada electrizante. Volvió a bajarlos y continuó su camino. ‘’Soy un imbécil. Llevo tantos años buscándola y aún no ha aparecido… Si es que aparece. Mierda, soy un completo gilipollas. ¿Por qué habré aceptado la misión?’’ Su mente vagaba de un lado a otro cuando sintió una descarga eléctrica en todo su cuerpo. Miró hacia delante y vio una chica que parecía perdida. Abrió más aún los ojos. ¿Sería ella? ¿Sería posible que, después de tanto tiempo de búsqueda en vano, apareciera ante él así de la nada? Con cautela, continuó su camino y se sobresaltó cuando ésta le habló, preguntándole dónde estaba el instituto…. Era ella. No podía haber duda…. ¿O sí? Otra descarga le confirmó que no, que no había dudas. Era ella. Finalmente, su misión había avanzado notablemente. Ahora solo le quedaba llevarla allí…
La miró con los ojos fríos que usaba para todo el mundo humano y, quedamente, asintió con la cabeza.
-Voy a ese mismo instituto… Ven, si quieres. –No esperó respuesta, reanudó su camino y sonrió internamente cuando la vio correr hasta ponerse a su altura y murmurarle un sincero ‘gracias’. Por fin su vida tendría algo interesante. Tendría algo en lo que pensar y un plan que idear. Todo comenzaba a cobrar sentido…
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