Las tres primeras horas de clase pasaron con una lentitud abismal para Jack, en cambio Alice se las había pasado tomando notas de absolutamente todo lo que dijeran los profesores. Anthony, aparte de ser su tutor, iba a ser su profesor de física. Después de darles su horario y explicarles el funcionamiento del curso, había hecho que Alice se presentara, ya que era la única que aún quedaba por hacerlo. Ésta se había puesto en pie intentando que no se le notara el nerviosismo, y había dicho su nombre y apellido sin que le temblara demasiado la voz, o tartamudeara. Todo un logro, teniendo en cuenta que cada vez que se presentaba en un sitio, ocurría algo que marcaba su reputación para la posteridad. Alice se dio cuenta que en ningún momento, desde que había hablado con él, Jack había levantado la vista de su dibujo. Se preguntaba con curiosidad qué estaría trazando con el vaivén de aquel lápiz del número cuatro.
En la segunda hora apareció un profesor bajito de pelo cano, con un ancho bigote sobre sus labios y unas gafas redondas sobre la nariz. Tenía una expresión seria, y tras dejar sus cosas sobre la mesa se había girado a la pizarra y había escrito con una caligrafía impecable y elegante su nombre: William Strauss. Se giró hacia ellos y tras subirse las gafas, carraspeó suavemente.
-Buenos días, señores. Yo seré su profesor de literatura. Mi nombre -señaló la pizarra.- es William Strauss, pero pueden llamarme simplemente señor Strauss..-No había sonreído en ningún momento, y tanto Alice como casi todos los alumnos observaban con compartida curiosidad al recién llegado. Por lo visto, no les había dado clase antes. El profesor Strauss paseó la vista por todos quellos que iban a ser sus alumnos durante aquel curso, y finalmente su mirada se paró sobre Jack. Esbozó una leve mueca de sorpresa, pero fue rápidamente sustituída por una pequeña sonrisa.
-Oh, señor Dakuhanta, un placer volver a verle.- Protestando por lo bajo, Jack levantó la cabeza de su dibujo y saludó al profesor con una inclinación de cabeza.
-Señor Strauss.-Este se subió de nuevo la montura de las gafas, y señaló a los demas alumnos haciendo un amplio semicírculo con un brazo.
-Ya que le tendré en mi clase, no creo que haya nadie mejor que usted para explicar los contenidos de mi asignatura, ¿me equivoco?-Jack no respondió, continuó mirando impasible al profesor.-Especialmente el apartado de citas y poesía. ¿Le importaría recitarnos alguna de esas poesías que tan bien se le dan a usted, por favor?
-Será un honor, señor Strauss.-Jack se levantó quejoso. Los demás alumnos lo miraban con curiosidad notable, excepto dos chicos que se sentaban en el lado derecho de la clase, también al final, y los cuales notó Alice que lo miraban con compasión. Jack se aclaró la voz con un carraspeo y recitó con voz clara y firme:
Cuando haya muerto, llórame tan sólo
mientras escuches la campana triste,
anunciadora al mundo de mi fuga
del mundo vil hace el gusano infame.
Y no evoques, si lees esta rima,
la mano que la escribe, pues te quiero
tanto que hasta tu olvido prefiriera
a saber que te amarga mi memoria.
Pero si acaso miras estos versos
cuando del barro nada me separe,
ni siquiera mi pobre nombre digas
y que tu amor conmigo se marchite,
para que el sabio en tu llorar no indague
y se burle de ti por el ausente.
Jack volvió a sentarse y miró fijamente al profesor. Este asentía conforme, y los demás alumnos lo miraban desencajados. Alice creía que estaba a punto de llorar. ¿Cómo podía poner tanto sentimiento en un poema así? Lo había reconocido con los primeros versos, pero jamás lo había escuchado de forma que se le pusieran los nervios de aquella manera.
-Maravilloso como siempre, señor Dakuhanta. Gran elección, si se me permite señalar.-El profesor observó a su alumno y volvió a sonreír.- Definitivamente será todo un placer tenerle de nuevo este año.
-Shakespeare siempre es una buena apuesta.-Jack se encogió de hombros y tras mirar fijamente al profesor, esbozó tal sonrisa que se escuchó cómo la mayoría de la clase aguantaba la respiración.- Sí, será un placer volver a recibir clase de usted.-Alice había tenido que mirar fijamente a su mesa, mientras notaba cómo el calor se había apoderado desalmadamente de sus mejillas. ¿Eso había sido una sonrisa? Aunque hacía poco que le conocía, le impactó bastante saber que aquel chico de siempre expresión indiferente podía sonreír así. Y parecía que absolutamente todas las chicas de la clase (y un chico, según observó Alice) habían recibido el mismo impacto. Los chicos que estaban sentados a su derecha habían sonreído también mientras ponían los ojos en blanco. Parecía que lo conocían, pero no podía afirmar nada.
Después de aquella pequeña demostración, el profesor Strauss había explicado los contenidos de su materia y el sistema de evaluación que él utilizaría. Alice había tomado nota de todo; también de que Jack había vuelto a su dibujo.
A la tercera hora, entró por la puerta una mujer alta y esbelta. Llevaba una falda de tubo color beige ajustada por encima de las rodillas y una chaqueta el mismo color. Tenía el cabello castaño claro, recogido en un moño en la nuca, y caminaba con firmeza. Se giró hacia la pizarra, tal y como había hecho su profesor de literatura, y escribió su nombre en esta.
-Buenos días. Mi nombre es Margarita Leman, y mi trabajo durante este curso será meter algo de historia en esas cabezas vuestras.-Miró a todos con seriedad. Se quedó mirando un instante a la esquina donde estaban los chicos que parecían conocer a Jack, y luego miró fijamente hacia éste.-Pero bueno, qué sorpresa. Señor Dakuhanta, señor O'Donnell, señor Blad. Es un placer contar con ustedes en mi clase.-Alice notó cómo Jack chasqueaba la lengua. Se giró hacia los otros dos chicos, como el resto de la clase.
El que estaba sentado cerca de la pared tenía el cabello rubio, tan rubio que parecía brillar, y los ojos de un color azul tan oscuro que parecía el fondo del océano. Tenía una expresión amable, y esbozó una gran y dulce sonrisa al escuchar a la profesora.
-El placer es nuestro, señorita Leman. Es un honor poder disfrutar nuevamente de sus conocimientos históricos.-La profesora alzó una ceja y sonrió.
-Oh, pero, ¿hay algo que usted no sepa ya, señor O'Donnell?-Alice observó al chico rubio, que se había encogido de hombros sonriente. Si él era el que se apellidaba O'Donnell, entonces el otro debía ser..
-Esperaremos con ansias sus lecciones, señorita Leman.-El que estaba a su lado tenía el pelo de color castaño claro y cortado de forma que el flequillo le tapaba uno de los ojos. Éstos eran de un tono esmeralda, totalmente cautivadores. Sonreía a su vez mirando a la profesora, la cual lo miró con una mueca socarrona.
-Señor Blad, espero que haya profundizado ese interés suyo por la historia de su país.-Éste asintió, y ambos chicos miraron hacia Jack. Éste había fijado sus ojos azules en los color miel de la profesora. En ellos había algo que Alice osó a llamar nostalgia...¿Era posible?- Veo que usted sigue con esa predilección por el arte, señor Dakuhanta, pero dudo que eso mengue la ayuda que podría ofrecernos sus conocimientos.
-Los cuales nunca superarían los suyos, señorita. Aún así, es todo un honor volver a verla, y tal como han dicho mis compañeros, será un placer recibir clases de usted.-Jack sonrió, pero no era la sonrisa que había mostrado en la hora anterior con el profesor de literatura. La profesora suspiró, como si fuera consciente de ese hecho, y se llevó una mano a la frente.
-Vuestra labia no ha decaído, señores. Será un curso muy interesante, no tengo dudas acerca de eso.-Miró al resto de la clase, y dio dos palmadas.- Bien, ahora, procederé a explicarles el contenido de mi asignatura, así como los sistemas de evaluación.
El resto de la hora había pasado con rapidez. Los chicos que se situaban a su derecha habían estado atentos a la profesora, aunque el castaño se distraía más a menudo. Incluso Jack llevaba toda la hora sin haber tocado su dibujo, aunque bien tenía una expresión de fastidio. Alice estaba revisando lo que había escrito en su libreta cuando un sonido estridente invadió la clase sin piedad. Comenzaba el recreo.
-Bueno, esto es todo. Espero que disfruten de este primer día de clases y que esperen con ansias su próxima lección de Historia.-La profesora salió de la clase caminando con elegancia, y aunque había cerrado la puerta tras de sí, no tardó en abrirse junto con el estruendo de todos los alumnos saliendo atropelladamente de la clase. Sólo cuatro personas quedaron dentro.
Jack resopló y apoyó la cabeza contra el pupitre. El señor Strauus y la señorita Leman...¿eh? Esbozó una sonrisa irónica. Iba a ser un año divertido... Notó cómo John y Thomas se acercaban a él. El primero se arrodilló en frente de su pupitre, mientras que el segundo se puso simplemente a su lado. Sintió otra descarga y maldijo por lo bajo.
-Oye, Jack, ¿te están empezando a dar corrientazos o algo? Llevas toda la clase brincando.-Jack levantó la cabeza y fulminó con la mirada al sonriente chico castaño que estaba frente a él.- No me mires así, sabes perfectamente que...
-John, corta el rollo, ¿quieres? No estoy de humor.-Jack suspiró levantando la cabeza, y se pasó una mano por el pelo, despeinándolo. Miró a Thomas, cansado.- Goldheart, Strauss y Leman...¿Sabes que hay alguien más por aquí?-El chico rubio negó suavemente con la cabeza.
-No que yo sepa, aunque he oído que es posible que Toriber esté por aquí..-Jack soltó una maldición y John hizo una mueca.
-Ah mierda, ése no...Goldheart y Toriber no...-Refunfuñó durante un rato, hasta que su mirada se fijó en Alice. Alzó una ceja, divertido, y tras mirar a Jack volvió a mirarla.- Qué maleducados somos, ¿eh Tommy?-Le tendió una mano.- Yo soy John Blad. -Thomas hizo lo mismo que el castaño, sonriendo amablemente.
-Thomas O'Donnell, aunque este espécimen de ojos verdes me llama Tommy.-Señaló a John y Alice sonrió a la vez que aceptaba sus manos.
-Eh..Yo soy Alice Bitterblue...Aunque creo que ya lo he dicho a primera hora.-Sonrió de lado y ambos se retiraron. Jack había vuelto a bajar la cabeza y bufaba contra la mesa.
-Sí, lo sabemos. Nosotros-John se señaló a él y a Thomas.- somos los encargados de meter a este chaval en cintura.-Señaló a Jack, el cual lo miró entrecerrando los ojos.
-Esto, John, me parece que te estás ganando un puñetazo...-Le advirtió Thomas sonriendo.- Pero después de todo, sabes que es más a ti a quien tenemos que vigilar Jack y yo...-John puso cara de cachorro.
-No es mi culpa que seáis vosotros los más p..¡AY!-Algo había caído con fuerza sobre la cabeza de John. Éste miró a Jack con lágrimas fingidas y se llevó una mano a la cabeza.- Eso ha dolido...
-Si no quieres que te duela de verdad, cierra esa gran boca tuya, Blad.
-Oh...Has dicho Blad...-John gimoteó.- Nunca me llamas así Jack..¿Qué te he hecho?-Jack bufó y tras levantarse salió del aula. Alice lo miró irse, y luego observó a los dos chicos.
-Esto...¿Tiene complejo de gato o son cosas mías?